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miércoles, 17 de febrero de 2010

El historial médico de Tutankamón



Parte de la 'verdad' sale ahora a luz gracias a la utilización de varios métodos científicos, incluidos análisis genéticos, antropológicos y radiológicos, llevados a cabo sobre su momia y sobre otras 10 relacionadas de alguna forma con el joven faraón. Todas ellas han formado parte del proyecto iniciado hace ya dos años, conocido como la Familia Real Tutankamón.

Publicado en el último número de la revista 'Journal of the American Medical Association' (JAMA), el estudio detalla que la malaria y las anomalías óseas parecen haber contribuido al fallecimiento del rey faraón Tutankamón.

"Debido a su muerte prematura, sin dejar descendencia, ha habido numerosas especulaciones sobre las enfermedades que pudieron sobrevenirle. Sin embargo, la mayoría de los diagnósticos establecidos son hipótesis derivadas de la observación y de la interpretación de los utensilios materiales encontrados en las tumbas, y no por la evaluación de los restos momificados de las personas reales", aclaran los autores del ensayo.

Dos de los trastornos que se habían sugerido son una forma de ginecomastia (excesivo desarrollo de las mamas en los varones, normalmente, como resultado de un desequilibrio hormonal) y el síndrome de Marfán (enfermedad rara del tejido conectivo que afecta a muchos sistemas orgánicos y que se caracteriza por un aumento inusual de la longitud de los miembros).

"Las supuestas mamas aumentadas de Tutankamón, así como las de su padre, no han podido ser determinadas porque Akenatón es un esqueleto momificado y el joven faraón carece de parte frontal de la pared torácica. Por el contrario, el pene de Tutankamón, hace tiempo separado del cuerpo, sí está bien desarrollado. En cuanto a los huesos de la pelvis están casi totalmente desaparecidos. Los de su progenitor, pese a estar fragmentados, no muestran características femeninas tras su reconstrucción mediante el uso de tomografía computarizada", reza el ensayo.

jueves, 4 de febrero de 2010

Un cocodrilo, manjar para la mayor serpiente del mundo


Un remoto antecesor de los cocodrilos que vivió hace sesenta millones de años en el norte de Colombia fue una de las presas de la mayor serpiente del mundo, la 'Titanoboa Cerrejonensis', según un equipo de paleontólogos estadounidenses.
Los investigadores de la Universidad de Florida, que describen su hallazgo en el último número del 'Journal of Vertebrate Paleontology', descubrieron fósiles de la nueva especie en 'El Cerrejón', una de las mayores minas de carbón a cielo abierto del mundo, donde fueron encontrados restos de la Titanoboa, una enorme serpiente de 14 metros de largo y 1,25 toneladas de peso.
Su estudio es el primero que describe un fósil cocodriloforme en esa zona

martes, 12 de enero de 2010

Hallan en Tel Aviv restos de un vivienda de hace 8.000 años y un hipopótamo


Arqueólogos israelíes han descubierto en Tel Aviv una vivienda de hace 8.000 años, la más antigua hallada en la zona, en excavaciones en uno de los barrios más exclusivos de la ciudad, donde curiosamente también han aparecido restos de un hipopótamo de la misma época.

La vivienda, hallada en el barrio de Ramat Aviv, data del período neolítico, en el que el hombre comenzó a asentarse en viviendas permanentes y a trabajar la tierra, y consta de tres habitaciones.


El hipopótamo


Pero lo que más sorprende quizás son los restos de un hipopótamo hallados junto a la vivienda, indicio de otras condiciones climáticas en la región hace 8.000 años, así como la punta de un arma de caza que los arqueólogos creen que tiene unos 100.000 años.
El descubrimiento afloró hace unas semanas durante unas excavaciones para construir un nuevo edificio en ese lujoso barrio de Tel Aviv, un proyecto que seguirá adelante pero que ahora deberá tener en cuenta los derechos póstumos de sus vecinos más antiguos.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Homínidos Fabricantes de Herramientas Ya Vivían en Praderas Hace 2 Millones de Años



Thomas Plummer del Queens College, adscrito a la Universidad de la Ciudad de Nueva York, Richard Potts del Museo Nacional de Historia Natural dependiente del Instituto Smithsoniano, y otros expertos, han presentado la evidencia arqueológica más antigua (2 millones de años) de actividades humanas en una pradera.
Durante el crítico período que va desde hace tres millones de años hasta hace un millón y medio, el inicio de la tecnología lítica y otros desarrollos tecnológicos o evolutivos estuvieron vinculados con entornos cada vez más abiertos en África.


Sin embargo, los ecosistemas en los cuales prevalecen las praderas no han estado documentados en el registro geológico de la evolución de los homínidos en el Período Plioceno, de modo que no ha estado claro si los hábitats abiertos estaban disponibles para los homínidos, y de ser así, si los utilizaban. En su nuevo estudio, Plummer y su equipo aportan la primera documentación sobre ambas cosas en el yacimiento arqueológico de Kanjera South, Kenia, el cual tiene alrededor de dos millones de años de antigüedad.Los investigadores realizaron análisis químicos a dientes de mamíferos y suelos antiguos, y también reunieron otros datos sobre la fauna.Sus hallazgos demuestran que los puntos en los que recientemente se ha excavado, descubriéndose en ellos herramientas del tipo más antiguo conocido de tecnología lítica, estaban ubicados en un ecosistema dominado por prados durante el citado período de tiempo crucial.Plummer y sus colegas han llegado a la conclusión de que los primeros Homo eran flexibles en el uso de hábitats, y que su habilidad para encontrar recursos tanto en entornos abiertos como boscosos fue una baza fundamental para su buena adaptación.

martes, 10 de noviembre de 2009

Un Fósil Hallado en el Desierto del Gobi Es de una Nueva Especie de Dinosaurio


Una nueva bestia debe ser añadida al árbol genealógico de los tiranosaurios. El nuevo Alioramus altai, un animal con cuernos, hocico largo y peso modesto, compartió el mismo entorno con sus parientes depredadores más grandes. Un nuevo estudio describe este fósil excepcionalmente bien conservado, que aporta datos esclarecedores sobre este género de tiranosaurios poco conocido con anterioridad, y describe una nueva serie de adaptaciones para la conducta carnívora.